Comparto mi historia
No desde la tristeza, sino desde la transformación. Después de perder la vista en un accidente, descubrí algo que antes no sabía: que el corazón también puede mirar, y a veces, con más profundidad que los ojos. Este rincón es para ti, que estás buscando una razón, una fuerza o simplemente un abrazo en forma de palabras. Que mis pasos sin luz te sirvan de guía cuando sientas que todo se apaga. No estás solo. Yo tampoco lo estuve.